Santo Domingo, RD – La madrugada de este martes se apagó una de las voces más influyentes del pensamiento cultural dominicano: José Rafael Lantigua, exministro de Cultura, ensayista, poeta, periodista y gestor cultural, falleció luego de varias semanas postrado por una delicada enfermedad. Tenía 76 años.
La noticia fue confirmada por Omar de la Cruz, director del Festival de Cine Global de Santo Domingo, quien lamentó la pérdida y adelantó que los detalles sobre las honras fúnebres se darán a conocer en las próximas horas. La comunidad intelectual del país, así como instituciones culturales y educativas, han comenzado a expresar su pesar por la partida de quien fuera uno de los más brillantes arquitectos de la política cultural dominicana contemporánea.
Un legado literario y cultural insustituible
Nacido en Moca en 1948, Lantigua se formó en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), donde obtuvo el título de Licenciado en Ciencias de la Educación, mención Letras, con honores. Desde muy joven comenzó a destacar como crítico literario, columnista incisivo y promotor del pensamiento humanista.
Su influencia se consolidó durante su gestión como ministro de Cultura (2004-2012), cargo desde el cual impulsó profundas transformaciones institucionales, así como el fortalecimiento de proyectos estratégicos, como la expansión de las bibliotecas públicas, el apoyo a las artes visuales y escénicas, y la modernización de los espacios culturales en todo el país.
Uno de sus mayores legados fue la creación de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo, evento que presidió a través de la Comisión Permanente de la Feria del Libro y que se convirtió en el eje central del calendario cultural dominicano. Lantigua fue también miembro numerario de la Academia Dominicana de la Lengua desde 2006, y participó activamente en iniciativas de preservación del patrimonio intelectual del país.
Hombre de letras y de visión
Lantigua cultivó una prolífica obra escrita que abarca ensayos, crítica literaria, poesía y artículos periodísticos, muchos de los cuales forman parte del corpus académico de estudios literarios en el país. Su estilo riguroso y elegante le ganó el respeto de varias generaciones de lectores, investigadores y escritores, a quienes inspiró con su defensa del pensamiento crítico y su convicción de que la cultura debía ser un eje transformador de la sociedad.
Más allá de los cargos públicos, Lantigua fue, ante todo, un intelectual comprometido con su tiempo, un constructor de ideas que luchó por dignificar la cultura en los espacios políticos y por rescatar la memoria histórica como piedra angular del desarrollo nacional.
Una partida que deja huella
La muerte de José Rafael Lantigua representa una pérdida inmensa para la vida cultural de la República Dominicana. Su visión, sus aportes y su compromiso quedarán grabados no solo en los libros que escribió o en las instituciones que ayudó a edificar, sino también en el imaginario colectivo de un país que hoy le rinde homenaje con admiración y gratitud.
Descanse en paz, maestro de la palabra, arquitecto de la cultura.






