A pesar de los avances en regulaciones ambientales, numerosos cruceros continúan descargando aguas negras y grises directamente al mar, contaminando ecosistemas marinos frágiles y poniendo en riesgo la vida de miles de especies.
Organizaciones ambientalistas advierten que esta práctica, aunque en muchos casos legal bajo ciertas condiciones, tiene efectos devastadores en los océanos, especialmente en zonas cercanas a arrecifes, islas y rutas de migración de fauna marina.
Cada año, un solo crucero puede generar cientos de miles de litros de aguas residuales, muchas veces tratadas de forma insuficiente antes de ser vertidas al mar.
¿Turismo a costa del planeta?
Crece el llamado internacional para exigir mayor transparencia y regulación a la industria de cruceros.






