Una sede provincial del Partido Comunista en Cuba, el único autorizado en el país, fue asaltada el sábado por manifestantes indignados por los prolongados apagones y la falta de alimentos, un hecho inusual en medio del creciente descontento social en la isla.
Cuba, de 9,6 millones de habitantes, atraviesa una profunda crisis económica con escasez de alimentos y combustible, agravada tras la suspensión del suministro de crudo de Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro en una incursión estadounidense, y el posterior bloqueo petrolero a la isla impuesto por Estados Unidos.
Los hechos ocurrieron la madrugada del sábado en la oficina del Partido Comunista de Cuba en el municipio de Morón, provincia de Ciego de Ávila (centro), a unos 460 kilómetros de La Habana.






