El exdirector del FBI, James Comey, ha sido acusado de dos cargos criminales —obstrucción de la justicia y declaraciones falsas— días después de que el presidente Donald Trump instara públicamente a su Departamento de Justicia a actuar “ahora” contra sus enemigos políticos.
Fuentes señalan que la decisión llegó tras la destitución del fiscal estadounidense Erik Siebert, quien había expresado dudas sobre los casos, y el traslado de la fiscal general de Nueva York, Letitia James, luego de que Trump reestructurara puestos clave en el Departamento de Justicia.
Críticos califican el movimiento como “la escalada más dramática” en lo que describen como una campaña de retribución del presidente para usar el poder federal en contra de antiguos adversarios.






