La conmoción sigue siendo la palabra más repetida al recordar la trágica muerte de la princesa Diana de Gales, ocurrida en un accidente automovilístico en París el 31 de agosto de 1997. Hoy se cumplen 28 añosde aquel episodio que sacudió al mundo y que cambió para siempre la relación de la familia real británica con la sociedad.
Diana Spencer, la joven maestra de jardín de infancia que pasó de ser una tímida adolescente a convertirse en uno de los rostros más reconocidos del planeta, falleció a los 36 años. Para millones, resultaba inconcebible que la mujer que rompió barreras al visitar pacientes con sida, abrazar a marginados y luchar contra las minas antipersona, pudiera perder la vida de forma tan abrupta.






