El incidente ocurrió cuando el pasajero, un CEO de biotecnología, intentaba subir al auto cuando el conductor se molestó por la presencia de su perro de asistencia y lo confrontó para después atacarlo. El pasajero cayó inconsciente junto al animal, mientras el chofer huía del lugar.
La víctima fue trasladada al hospital, donde lo atendieron por una conmoción cerebral y una herida en la cabeza. Posteriormente, la policía informó que el atacante de origen ruso utilizaba una licencia falsa y estaba en el país sin autorización legal. Finalmente, fue arrestado y quedó bajo custodia de ICE en Georgia.
La demanda contra Uber sostiene que la empresa falló en sus procesos de verificación de identidad y que este caso refleja un grave riesgo para millones de usuarios que confían en la plataforma para su seguridad.






