Con lágrimas en los ojos, Jesse Merkel, padre de uno de los niños asesinados en el tiroteo de Minneapolis, compartió ante los medios una semblanza llena de amor hacia su hijo.
Recordó sus gustos, su alegría y su esencia, mientras pidió a todos los padres que den “un abrazo y un beso extra” a sus hijos.
“Nunca se nos permitirá abrazarlo ni verlo convertirse en el maravilloso joven que estaba camino de convertirse”, expresó visiblemente conmovido.
👉 Una declaración que refleja no solo el dolor de una familia destrozada, sino también un llamado a valorar cada momento con quienes amamos.






