Cada 21 de agosto recordamos a quienes han perdido la vida o siguen sufriendo las secuelas de la violencia terrorista.
Esta fecha es un llamado a la memoria, la justicia y la paz, reafirmando el compromiso de la comunidad internacional con la no repetición y la defensa de los derechos humanos.
La mejor forma de honrar a las víctimas es construir un mundo donde prevalezca la unidad, el respeto y la convivencia pacífica.






